Milagro

 ¿Qué tenemos en común Rihanna, Serena Williams, Virginie Efira y yo? pues que vamos a ser madres este año. Si alguien me hubiera dicho que iba a volver a ser madre a los 47 hubiera soltado una carcajada. La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida diría Rubén Blades.

A mediados del año pasado me fui a hacer una mamografía porque sentí una bola en mi chichi izquierda. El veredicto fue una bolsa de agua ligada a los cambios hormonales que sufre el cuerpo en vías de la... MENOPAUSIA. Después del resultado fui a consultar al ginecólogo y a pedirle recomendaciones en caso de que empezara síntomas que van ligados próxima etapa de mi vida. Me recetó unos tecitos naturales y me dijo que nos volveríamos a vernos dentro de dos años. Salí convencida de pronto cerraría ese capítulo de la procreación.

Una noche mientras Messi metía el penal que catapultaría a Argentina a la final de la copa del mundo, la prueba de embarazo indicaba de forma contundente que mi falta de periodo menstrual no era por culpa de la menopausia sino porque había comenzado a desarrollarse un ser humano en mis entrañas. Sentí que una ola me acaba de revolcar con todas sus fuerzas. La reacción inmediata fue ir a a googlear "Madre después de los cuarenta" y me entró un ataque de ansiedad porque la información que muestra son las terribles inconvenientes para la madre y el bebé. Me dije que necesitaba una opinión profesional.

Señora, está usted embarazada. Fueron las palabras que pronunció mi ginecólogo con cierta sorpresa e incredulidad. Un corazón palpitaba a toda velocidad y se oía tan fuerte como mis latidos. En su larga carrera de médico especialista en fertilidad me dijo que casos cómo el mío los podía contar con los dedos de su mano. El milagro de la vida. Creo que no daba crédito de que a mi edad hubiera podido concebir de forma natural. Supongo por la misma razón me volvió a dar una cita a los dos semanas justo después de las fiestas de fin de año. Según las búsquedas que hice en internet solo el 1% de las mujeres de mi edad se embarazan sin ayuda médica. Uno por ciento. Me saqué la lotería.

Por obvias razones el embarazo geriátrico tiene un seguimiento a profundidad. Pruebas de todo tipo, sangre, malformaciones, enfermedades raras, ecografías, etc. Cada cita con el ginecólogo era llegar al siguiente nivel de un video juego con chingos de obstáculos. A pesar de todo yo me sentía de maravilla sin embargo desde un principio nos advirtieron que por culpa de mi edad el bebé debía de nacer a las 40 semanas y no pasarse ni un día mas porque sino las consecuencias serían fatales. Hice todo lo que me indicaron para provocar un parto natural pasadas las 37 semanas. Subí escaleras, caminé todo lo que pude, nadé comí todos los dátiles que nunca había comido en toda mi vida, tomé té de hojas de frambuesa, tomé clases de yoga prenatal. En fin. El día de la fecha de termino llegó.

El día de la cita, la doctora abrió el expediente y me miró a los ojos y me dijo: ¿Qué hacemos señora? Y aunque sentía que debía esperar me habían repetido tanto que no había que correr riesgos pues le dije: Ok, que salga. Revisó la agenda y me dio cita a las 8 de la mañana en el hospital. Recuerdo perfectamente haber llegado a la recepción con maleta en mano y decirle a la señorita: buenos días vengo a parir. Casi 24 horas después nació sanas y rozagante mi niña hermosa.

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