Otoño, el inicio de un nuevo ciclo
La primera vez que vine a Europa fue a finales de septiembre del 2002. Se me quedó muy grabado el cambio de estación. Las hojas marchitas, el sol de otra tonalidad, el fresco-fresco y los días que se empiezan a hacer cortos. Ahora que ya llevo varios otoños de este lado del charco me he dado cuenta que para mí es como empezar un nuevo ciclo. Prepararse para el fucking invierno y su falta de luz. Hacer reservas de comida que solo hay en verano y esperar a que vuelva la vida al exterior.
Con este cambio de estación me regresaron las ganas de volver a escribir desde mi calma chicha porque como no sé esquiar y me da miedo romperme una pata prefiero una actividad en la que ejercite mis falanges desde mi pequeña ciudad donde no pasa gran cosa pero sí pasan cosas.
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